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ME CASTRA LA POLÉMICA DE QUE SI HALLOWEN O DÍA DE MUERTOS



Hoy en día aún existen personas que le dan la relevancia que no tiene a este debate. 

¿Por qué se empeñan en hacer la comparación entre estas dos festividades si cada una tiene su lugar, su fecha y su contexto muy diferente?

La verdad lo ignoro, yo lo percibo como nacionalismos mal entendidos y darle más importancia a algunas cosas de la que en realidad tienen, lo que percibo es una intolerancia, una cerrazón y una resistencia a lo desconocido.

El día de muertos es por excelencia una de las festividades mexicanas reconocidas a nivel mundial, por lo que ni siquiera corre riesgo de extinguirse o algo por el estilo, y el hallowen no es más que una festividad con motivos europeos  que ha recorrido el mundo gracias a la globalización. 

En muchos países se ha adoptado el hallowen por motivos de un contexto de diversión, tan simple como eso, el tema de los disfraces es sin duda algo muy llamativo y en México no es la excepción.

¿Alguien busca sustituir una festividad con la otra?

Por supuesto que no, como dije anteriormente cada una tiene su lugar, su fecha y su contexto.
¿Hay incongruencias en algunos mexicanos entorno a este tema?

Por supuesto que las hay, existen algunos que critican y ven con malos ojos que las festividades que no son originarias de México se practiquen en nuestro territorio, pero  cuando estos son residentes en otro país hacen lo contrario.

 “A mi no me gusta que festejen el jalogüín en México, no estamos en Estados Unidos”

“Yo vivo en Estados Unidos, mis hijos son nacidos en ese país, pero les inculco tradiciones mexicanas”

Yo veo a personas de distintas nacionalidades y creencias viviendo en muchos países y no se rasgan las vestiduras por lo que hace el vecino o no, muchos pueden ser Irlandeses, Judíos, Orientales, Mexicanos, Cubanos, Puerto-Riqueños y cada quién hace lo que creé conveniente por la misma libertad que se tiene, mientras la ley de cada país lo permita no debe haber problema alguno.

El error es  darle importancia a algo que en realidad no la tiene, que no se monten en polémicas intrascendentes que muchas ocasiones son alimentadas por la ignorancia, la cual ciega y genera intolerancia.