ESPAÑA VENCE 1-0 A ALEMANIA CON GOL DE TORRES EN LA FINAL

Los jugadores españoles levantan 'su' Copa de Europa. (EFE)

¡¡¡La Eurocopa es nuestra!!!

MADRID.-España ha roto la última maldición. España entera gritó gol a los 33 minutos, cuando Torres batió a Lehmann. Fiel a su fútbol de siempre, termina el torneo con una estadística impecable, sin una derrota. Y con una victoria corta para su merecimiento, pero suficiente para cambiar el rumbo de su historia futbolística. [Narración y estadísticas]

Alemania es una selección poderosa. Dura, pero plana. Veloz a la contra, pero previsible. E infinitamente corta de ideas. En realidad, sólo plantea una dinámica y otra en los lanzamientos laterales o desde los ángulos. No da más.

España ha enamorado por su juego, por su capacidad de sufrimiento y por su convicción. Por su sabiduría. Sale con el trofeo y con el mejor goleador, con el mejor registro anotador y el menor número de goles encajados. Ha sido líder hasta en 'fair play'. Ante Alemania, cualquier espectador neutral apreció de un vistazo qué equipo se merecía el título.

Alemania empezó dispuesta a ahogar a los centrocampistas españoles, expulsarlos de posiciones de pase y control para salir en velocidad por su única zona potable, la izquierda. Lo consiguió a medias durante el primer cuarto de hora, en la que sacó a colación su único argumento ofensivo: Lahm, el germano que sabe sacar el balón desde atrás, conectó con Podolski o Frings, rápidos en el envío a Ballack, quien a su vez buscó siempre la prolongación otra vez a la izquierda, donde esperan el lateral o el punta de origen polaco. Como siempre, Schweinsteiger a la espera para remachar.

No fuimos Portugal. Ni con esa jugada-tipo, ni perdiéndolo en las faltas, gracias a un portero que ha aprendido a volar y sacar los puños con autoridad. Y Alemania se fue enlatando ella sola, en salsa de fútbol español, el mejor de la Euro con la cabeza erguida y el balón siempre en los pies. A lo más que aspiraban algunos alemanes, como Ballack era a pisar o golpear los tobillos de los 'pensadores' de Luis Aragonés.

Fernando Torres, en los primeros minutos demasiado separado de los enlaces -Cesc, Iniesta, Xavi o Silva, según los casos- se metió unas carreras de salvaje. Se lo ha dicho el seleccionador mil veces, desde que le subió a Primera División: "Usted es alemán". En cuanto el acelerón fue de 15 metros en lugar de 30, en cuanto Xavi midió el pase entre líneas, llegó el gol del 'Niño', superando a Lahm y levantando la pelota por encima de Lehmann con toda delicadeza.

Desde antes, desde el cuarto de hora, los alemanes gritaron ¡piedad!. Los españoles la tuvieron. No se ensañaron y eso les hizo sufrir más de la cuenta. Un palo, varias paradas afortunadas de Lehmann, un rechace de Frings en la línea de gol debieron ser suficientes para rematar a la 'Mannschafft'.

El resultado ajustado no combinaba con el dominio absoluto del balón y del territorio. Los alemanes sacaron los tractores, se emboscaron tras un árbitro miedoso, antítesis de la justicia. España siguió jugando al fútbol. A veces con dificultad, porque el rival se echó para adelante con lo único que posee: el cuerpo a cuerpo, el físico imponente.

Es lo que sucedió tras el descanso, cuando Lahm se quedó en el banco alemán -no por su último error defensivo del torneo en el gol de Torres, sino por lesión- y Joachim Löw lo cambió por Jansen. Después quitó un medio defensivo para meter un delantero más, Kuranyi. Tampoco funcionó el tanque Gómez, que reemplazó al perdido Klose en los últimos minutos.

España ha sido un equipo unido y por eso ha sido de largo el mejor. Y Xavi su jefe sobre el campo. Sólo ahí, donde no admite discusión. En la final volvió a construir una obra admirable desde atrás, desde delante. Y siempre recibió el apoyo, la compañía de cada uno de sus colegas de aventura.

Los cambios de Luis Aragonés fueron de nuevo un acierto. A las andanadas de Löw respondió reforzando la zona de medios con Alonso y Cazorla. Y terminó metiendo miedo con Güiza para dar descanso a un exhausto Fernando Torres, héroe de la noche y de la historia de la selección desde este mismo momento.

A Alemania se le acabaron la potencia y el músculo que destacan en sus planteamientos. Se hartó de correr para nada. Intentó acorralar a la 'niña bonita' del continente con su último estertor del valiente. Pero España terminó el partido con los pulmones llenos de orgullo y los músculos de hierro. Los alemanes, pura paja. Muertos y rendidos al campeón de Europa.

Fuente: El Mundo