Un ejemplo de que sí se puede regresar de Estados Unidos, emprender un negocio y colaborar con el desarrollo de Yuriria

Me parece importante compartir esta nota del diario correo-gto con ustedes queridos lectores:


“Uno va y hace billete, pero pierde la infancia que no vuelve”
Rafael Arellano consiguió poner un restaurante en EU, pero regresó a su tierra después de 18 años

Yuriria



NEGOCIO PROPIO

Rafael instaló una fábrica de tostadas que distribuye el producto en todo el estado y la manejan 20 empleados, dice estar feliz en su tierra.

A pesar de haber conseguido el "éxito" con un restaurante de comida rápida en los Estados Unidos, Rafael Arellano decidió regresar después de 18 años, a Yuriria, porque dice "siempre se extraña México".

A la edad de 16 años, Rafael vio la oportunidad de emigrar a otro país con una carta de trabajo que ofrecían en 250 dólares que le aseguraba trabajo como jornalero en los campos donde se cultiva espárrago y coliflor.

El yurirense optó por irse al estado de California con unos primos que lo animaron, ya que le dijeron "aquí te vas a hacer rico y jamás vas tener que volver a este pueblo sin trabajo", fueron las palabras de sus consanguíneos.

Arellano Rodríguez comentó que a esa edad no era importante dónde iba a vivir y mucho menos cuándo iba a regresar, lo único que importaba era tener en sus bolsillos billetes verdes que al parecer le iban a dar una estabilidad económica y la posibilidad de ayudar a sus papás.

Después de ocho años de estadía en California, fue a Michigan ya casado con una mujer "gringa" con la que procreó cuatro hijos, los cuales dijo "apenas puedan hablar español, han visitado algunas veces México, pero se quedaron a vivir allá porque están estudiando".

En los años que duró trabajando jamás regresó al municipio donde nació a cambió de comodidades como el haber adquirido una residencia y haber comprado un restaurante al que llamó "Bingo Hall" con especialidades en comida mexicana.

"En el 84 tenía 16 años, conseguí una carta, en ese año la compré en 250 dólares, terminé la secundaria, empecé a trabajar en el campo, en el espárrago, coliflor, manzana; luego llegué a California con unos primos, ahí me aventé cinco años; extrañaba a la jefa, el jefe, la comida, nos tratan muy mal; en esos años, uno estaba chavalo y le valía", expresó el hombre con ahora 39 años.

En el año 2004, Rafael regresó a Yuriria, sin su esposa e hijos, dado que extrañaba el olor del campo, una cerveza helada en compañía de sus amigos y los regaños de sus padres que cuentan con más de setenta años.

En su regreso instaló una fábrica de tostadas que distribuye el producto en todo el estado, además de que tiene 20 empleados, por lo que afirmó "nos vamos, hacemos billete, pero perdí mi infancia, empecé a hacer cosas, vivía como si fuera de allá, me regresé por que se llega uno a cansar de estar solo, ni convives con la familia bien, aquí soy patrón y sí me la paso bien, tengo 20 empleados", finalizó.


Si todas las remesas se utilizaran para emprender algún negocio, nuestro municipio estaría mas desarrollado económicamente, más empleo y se el quitaría a mucha gente esa idea de querer estar esperando a que el gobierno les de.

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